quinta-feira, 4 de março de 2010

"La única respuesta posible a la globalización económica es el surgimiento de un espacio político igualmente global"



Bauman, último cartucho contra el libre mercado

El sociólogo aboga por la creación de un organismo global para contrarrestar el poder de las finanzas en su nuevo libro Mundo consumo. Asegura que ni los estados ni los organismos internacionales están preparados para este cambio



Zygmunt Bauman, creador del concepto de modernidad líquida, es uno de los principales teóricos sociales contemporáneos. - AP
CARLOS PRIETO - MADRID - 02/03/2010 08:00

Pocos autores pueden presumir de haber inventado una metáfora exitosa para describir los nuevos tiempos marcados por el desarrollo de los servicios globales de comunicación, la caída del comunismo y el triunfo del libre mercado. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman (Poznam, 1925) es uno de ellos. Su concepto se llamó modernidad líquida. Líquida porque, según él, vivimos en un periodo marcado por la inestabilidad y la precariedad.

Bauman cree que la desregulación de los mercados se ha llevado por delante los pilares y los lazos sociales sobre los que se sostenían los países occidentales tras la II Guerra Mundial. La globalización económica no sólo ha afectado a las relaciones laborales sino a todas aquellas que vertebran el cuerpo social, incluidas las familiares y las sentimentales, tesis plasmada por el escritor en libros como Amor líquido (FCE), Vida líquida (Paidós) y Miedo líquido (Paidós).

El sociólogo polaco vuelve ahora a la carga con Mundo consumo (Paidós). Un análisis sobre las posibilidades de supervivencia del individuo ético en una aldea global en la que los gobiernos locales no son capaces de ponerle el cascabel al tigre de los mercados globales.

"Los estados-nación ya no son los soberanos de muchos aspectos de la vida común de sus ciudadanos", cuenta a Público. "Antiguamente lo que distinguía a las socialdemocracias era que creían en que el principal deber de la comunidad era proteger a todos sus miembros de las fuerzas poderosas a las que uno no puede enfrentarse solo. Los estados modernos eran suficientemente poderosos para conseguir que los intereses económicos se plegaran a los deseos políticos de la comunidad".

Todo cambió a raíz de lo que Bauman describe en Mundo consumo como "el golpe de Estado neoliberal de Reagan-Thatcher", que puso en entredicho los significados de dos conceptos que entonces parecían tan robustos como "público" y "social". La correlación de fuerzas entre política y mercado se vio bruscamente alterada. "El nuevo poder global no está sometido ahora a la supervisión política. El alcance de los estados-nación sigue siendo local, demasiado pequeño como para poder controlar a los mercados", cuenta el sociólogo a este periódico.

La gran cuestión política contemporánea es, por tanto, "si alguna fuerza política puede contener la marea de globalización desenfrenada de capital, comercio, financias, criminalidad, drogas y armas teniendo a su disposición únicamente los medios de un Estado solitario".

La respuesta es no. Y la crisis económica lo ha vuelto a poner en evidencia. Bauman critica con dureza las medidas tomadas por los gobiernos progresistas para frenar la recesión. "Cada vez es más complicado distinguir entre las políticas económicas de la derecha y las de la izquierda. Ser de izquierdas parece significar ahora hacer de un modo más riguroso el trabajo que la derecha dice que hay que hacer. Y, una vez hecho, paliar las nefastas consecuencias sociales de dicho trabajo", dice.

Acción colectiva y global

Reducida la socialdemocracia a una especie de organismo de beneficencia encargado de cuidar a las víctimas de un huracán llamado globalización económica, sólo queda saber si aún estamos a tiempo de revertir esa situación. Las recetas de Bauman pasan, para empezar, por dar un giro de volante a la deriva de la sociedad de consumo. "Actualmente se espera que sean los propios individuos los que conciban soluciones individuales a los problemas sociales. La solidaridad comunitaria ha dado paso a la competencia entre individuos. La sociedad de consumo practica una exclusión más estricta, violenta e implacable que la antigua sociedad productiva", dice el autor, que acompaña sus críticas a la globalización económica con una batería de estadísticas: hace 40 años la renta del 5% más rico de la población mundial era 30 veces mayor que la del 5% más pobre. Hace 15 años era 60 veces superior. Y en 2002, 114 veces más.

"La única respuesta posible a la globalización económica es el surgimiento de un espacio político igualmente global", cuenta. La tarea no es precisamente sencilla. Bauman sabe que la idea de crear una especie de super Estado democrático global se enfrenta al "escepticismo existente en torno a la viabilidad de una democracia posnacional o de cualquier entidad política democrática por encima del nivel de nación".

El sociólogo polaco también tiene claro que los actuales organismos de acción internacional y las instituciones universales no están preparadas para este cambio. "Parece dudoso que los actuales marcos para la política global puedan dar cabida a las prácticas del sistema político global emergente o servir como incubadoras de estas. ¿Qué podemos decir de la ONU, por ejemplo, creada con la misión de salvaguardar y defender la soberanía plena e inexpugnable de todo Estado sobre su territorio? ¿Puede la fuerza vinculante del derecho global depender de la obediencia que tengan a bien dispensar los miembros soberanos?", se pregunta. Bauman concluye que hay que empezar prácticamente de cero: "Se necesitan nuevas fuerzas para crear un foro verdaderamente global. Y estas sólo podrán afianzarse soslayando a los antiguos actores".

América en crisis

El sociólogo polaco no sólo pone en duda la capacidad de EEUU para gestionar el nuevo organismo global, sino que lo califica de país en decadencia debido, entre otras cosas, a su incapacidad para apagar los fuegos bélicos que ha provocado en otras naciones y a su enorme deuda económica: "EEUU es un país adicto al dinero importado del mismo modo que es adicto al petróleo importado. Ese dinero importado que, tarde o temprano habrá que devolver, no se gasta en la financiación de inversiones rentables sino en sostener el boom del consumo", escribe.

Pese a que tampoco tiene mucha fe en la actual Europa ("Hasta hace poco era el centro que convertía el resto del planeta en periferia, pero ya no goza de semejante privilegio y no puede tener ninguna aspiración seria de recuperar lo que perdió. De ahí el desvanecimiento de nuestra confianza"), señala cuáles son los pasos que debería dar Europa para hacernos salir del atolladero global: dejar de ver a EEUU cómo el líder natural y abandonar su obsesión por la seguridad, que parece guiar sus políticas: "Da la impresión de que está sellando sus propias puertas, al tiempo que hace muy poco (o nada) por reparar la situación que le ha inducido a cerrarlas".

Fuera como fuese, el trayecto transformador propuesto por Bauman está repleto de riesgos. "El camino es tan incierto hoy como lo era entonces, al comienzo de la era moderna y de su fase de construcción nacional y estatal. Lo peor es que no hay mapa alguno de dicho camino, por lo que cada nuevo paso se asemeja a un salto hacia lo desconocido", zanja. Buena suerte a todos, pues.

http://www.publico.es/culturas/298864/bauman/ultimo/cartucho/libre/mercado

quarta-feira, 3 de março de 2010

Suicídios Exemplares



"Eu me ponho em pé de guerra e penso que já é hora de nós, os cansados deste mundo, unirmos nossas forças para acabar, de uma vez por todas, com tanta injustiça e estupidez."
Vila Matas, p. 121 em Suicídios Exemplares


Você acredita no Brasil?

Brasileiros faz essa pergunta -- tema permanente desta página -- a vários brasileiros. Confira as respostas


"Eu acredito no Brasil, ou melhor dizendo, acredito em um Brasil que muitos brasileiros carregam dentro de si. São brasileiros que, apesar de toda a corrupção e hipocrisia, sobrevivem com dignidade e responsabilidade. São eles que também acreditam no poder da educação para todos e não apenas no slogan publicitário repetido há anos. Esses brasileiros encontram tempo para contribuir para uma sociedade mais justa - e isso se faz no dia a dia, nas relações familiares, profissionais e de amizade - e compreendem que se dar bem na vida a qualquer custo não é o caminho, apesar dos maus exemplos que nos cercam. Esses brasileiros nos quais acredito não são donos da verdade, estão abertos ao diálogo e querem preparar o País para o futuro próximo, encarando novos desafios com relação à tecnologia, ao planeta, às relações trabalhistas, direitos, deveres, etc... Esse Brasil, no qual acredito, ainda tem força para se indignar contra a falta de justiça, a violência, a falta de vergonha na cara daqueles que tiram dos que mais precisam e que olham para o País com indiferença.
O Brasil do Tom, do Ben, das belezas naturais, da mistura de raças e credos pode ser muito mais do que uma caricatura de araras, futebol e mulatas. Precisamos seguir em frente. Aprimorando, aprendendo, reinventando."
Simoninha, cantor, São Paulo (SP)

"Apesar de nossos problemas históricos de corrupção e falta de investimentos em setores fundamentais, como educação, saúde, segurança e cultura, acredito sim que o Brasil tem jeito. Desde que haja uma mudança em médio prazo de nossos representantes e nessa velha cultura de se acostumar com tudo, sem reivindicar as transformações necessárias. Precisamos agir para que isso seja possível."
Éden Moraes da Costa, funcionário público, Belém (PA)


"Eu acredito que o Brasil somente vai dar 'certo' e será um lugar melhor para se viver quando as pessoas e a sociedade passarem a questionar alguns dogmas. É preciso refletir sobre o dogma do crescimento e do progresso material, o dogma do trabalho e o dogma do consumo. Esses dogmas são fontes de alienação, individualismo e atomização social. Enquanto isso não for feito por cada cidadão, o Brasil continuará a ser um País injusto e desigual. É preciso repensar os objetivos coletivos e as formas de viver e de se relacionar socialmente. Que sejam formas não mais fundamentadas em relações comerciais, mas em vínculos de solidariedade, pluralidade e liberdade. Com essas transformações, um outro Brasil é possível." Augusto Patrini Menna Barreto Gomes, historiador, tradutor e jornalista, São Paulo (SP)


"Por que não acreditar? Ou seria melhor acreditar na grande mídia que insiste em ofender nossa inteligência e tenta a todo custo embotar nossa sensibilidade? Ou em empresários social e ambientalmente responsáveis de fachada? Ou em governantes mentirosos, omissos e hipócritas? Não vou listar uma infindável série de razões econômicas, culturais, sociais, acadêmicas, artísticas, afetivas, comunitárias, todas de caráter estrita e altissimamente positivos que, mesmo diante dos descalabros e absurdos perpetrados por nossa gente de 'bem', os antigos 'homens bons' (Para quem? - eu me pergunto...), acobertados pela grande 'imprensa' e pela 'justiça'. O País e sua gente são muito, mas muito melhores do que pensam parcelas ínfimas, mesmo que bem aquinhoadas ou apadrinhadas, do ponto de vista material, da população."
Ciro Hardt Araujo, editor, Vargem Grande Paulista (SP)

Original em: http://www.revistabrasileiros.com.br/edicoes/31/textos/857/

quinta-feira, 18 de fevereiro de 2010

Descubro-me, descubro-te


Augusto Patrini

Ao som de Wake up, the arcade fire


I.

Subitamente eu olhei para fora. Pela janela, com o vento batendo em meu rosto. Eu vi. Olhei, e com surpresa descobri: era alegria. Daquele tipo raro, gratuíta e simples: apenas plantada ali, com olhar de puro tigre.

Medo. Pânico e susto. Pois que escutei de tua boca: “eu não te amo mais”; mas no fundo, será?, o que eu sentia era uma alívio lívido? Eu olho para fora... olho para além do que me dás, para o que um dia fomos e descubro. Que.

Que tudo pode ser diferente disso do que somos, do que fomos, sei que te perdi, sei que você me perdeu, e sei que no fundo nos descobrimos.

II.

Você entra. Olha com olhos verdes pelos cantos. São tantas as sombras e obcurecências, rutilências e vapores. Você não espera nada. Você não deseja nada além da superfície pele, e dos pêlos. Você não vê, mas encontra. Os vapores, os cantos úmidos e os velhos lamacentos e cinzas espreitam-te. Devoram-te com os olhos. Mas você olha pelos cantos e nada vê. Somente espera a sensualidade das águas, e as esperas por algo que não tem nome. É a soma do teu eco, do teu oco e do mistério que nunca encontras, mas que ainda te faz ser o que és, pois que no fundo buscas, buscas, e buscas, para, além disso, tudo que é. Em alguma transcendência mágica e espiritual. Você procurou no tempo e no espaço, em outra terra, em outra substância, Mas não encontrou nada além de você transfigurado em legião, em esquizo-púrpura transfigurado. Você era o mistério que não procurava.

Pois entre vapores e escuridão, réstias de penumbra e dores, encontrei-te; a cara, a alma, as carnes. Eu navalha, espírito mistério e partido. Eu disse: "há cristais coloridos/ nos teus olhos/ vida viva nos teus dedos."

III.

Eu, nós entrei/amos, medo da escuridão. Cheio de fogos e ira. Furor. Nada esperava, nada queria, apenas um pouco de alento, de suspiros tolos e sexo impessoal. Veleidade pura e simples. Luxúria de vozes e ecos. Infinito querer de carnes e bocas. Eu/nós eramos todos, vários, uma legião... Multidão. Cético, tolo e verbo. Não queria, nem podia crer ou ter fé, em um, dois, três homens, mas no quarto, na última vez. Eu/nós, ecos das vozes da terra e do submundo, estranhamo-nos, devastando-nos, devastando. Almas perdidas, esperanças partidas, infinitos sobrepujados.

E então. Uma, duas, três gotas, e no teu rosto, eu vi. No teu rosto eu vi, vi aquilo que nem procurava, o meu rosto, os nossos rostos. Entre vapores, medos, terror e carne. Eu nem era mais a lâmina, aquela navalha cega, eu/você era mais. Era/éramos a possibilidade do fato, do encontro, e do conforto que nem mais acreditávamos. É por isso, que nesse dia, eu era tigre; escolhi tua carne, teus olhos, tuas falhas, tuas vozes, teus peitos. E louco, tenso, absorveu-me no escuro, esquecido do mundo e da rua. Minha ira tornou-se terna e eu quase quis adormecer-me em tua face/rota. Mas eu nem mais sabia o que era isso, e por isso, saiba, tive que engolir minha própria carne, meu próprio ódio. As minhas ânsias todas, e fomes, eternamente despertas e surdas. Você me torturou com teus dias, com tuas promessas não ditas, com tuas milhas, e eu, tonto, bobo, louco, suspirando senti, o que havia de sentir, que, o tempo, a carne e o espaço eram único ciclo da mesma verdade sem eco. Eu perdi-me para encontrar-me no oco. Para encontrar-te no eco.

Eu já nem sei o que digo. Escuto as vozes, vozes do tempo e do passado, hunos e hebreus parecem-me um tanto distantes, mas encontram-se tolos nas minhas vagas de esperança e poesia. Pois que eu fera não acreditava em mais nada, e que de camelo havia tornado-me leão, de súbito instante me vi criança, a dizer “sim”, e a esperar o “amor fati”.

E então, percebi, que nem mais teu medo eu temi.

sábado, 13 de fevereiro de 2010

Dúvidas para Laura Schlessinger


Laura Schlessinger é uma personalidade do rádio americano que distribui conselhos para pessoas que ligam para seu show.

Recentemente ela disse que a homossexualidade é uma abominação de acordo com Levíticos 18:22 e não pode ser perdoada em qualquer circunstância. O texto abaixo é uma carta aberta para Dra. Laura, escrita por um cidadão americano e também disponibilizada na Internet.

?Cara Dra. Laura

Obrigado por ter feito tanto para educar as pessoas no que diz respeito à Lei de Deus. Eu tenho aprendido muito com seu show, e tento compartilhar o conhecimento com tantas pessoas quantas posso. Quando alguém tenta defender o homossexualismo, por exemplo, eu simplesmente o lembro que Levíticos 18:22 claramente afirma que isso é uma abominação. Fim do debate.


Mas eu preciso de sua ajuda, entretanto, no que diz respeito a algumas leis específicas e como seguí-las:

a. Quando eu queimo um touro no altar como sacrifício, eu sei que isso cria um odor agradável para o Senhor (Levíticos 1:9). O problema são os meus vizinhos. Eles reclamam que o odor não é agradável para eles. Devo matá-los por heresia?

b. Eu gostaria de vender minha filha como escrava, como é permitido em Êxodo 21:7. Na época atual, qual você acha que seria um preço justo por ela?

c. Eu sei que não é permitido ter contato com uma mulher enquanto ela está em seu período de impureza menstrual (Levíticos 15:19-24). O problema é: como eu digo isso a ela? Eu tenho tentado, mas a maioria das mulheres toma isso como ofensa.

d. Levíticos 25:44 afirma que eu posso possuir escravos, tanto homens quanto mulheres, se eles forem comprados de nações vizinhas. Um amigo meu diz que isso se aplica a mexicanos, mas não a canadenses. Você pode esclarecer isso? Por que eu não posso possuir canadenses?

e. Eu tenho um vizinho que insiste em trabalhar aos sábados. Êxodo 35:2 claramente afirma que ele deve ser morto. Eu sou moralmente obrigado a matá-lo mesmo?

f. Um amigo meu acha que mesmo que comer moluscos seja uma abominação (Levíticos 11:10), é uma abominação menor que a homossexualidade. Eu não concordo. Você pode esclarecer esse ponto?

g. Levíticos 21:20 afirma que eu não posso me aproximar do altar de Deus se eu tiver algum defeito na visão. Eu admito que uso óculos para ler. A minha visão tem mesmo que ser 100%, ou pode-se dar um jeitinho?

h. A maioria dos meus amigos homens apara a barba, inclusive o cabelo das têmporas, mesmo que isso seja expressamente proibido em Levíticos 19:27. Como eles devem morrer?

i. Eu sei que tocar a pele de um porco morto me faz impuro (Levíticos 11:6-8), mas eu posso jogar futebol americano se usar luvas? (as bolas de futebol americano são feitas com pele de porco).

j. Meu tio tem uma fazenda. Ele viola Levíticos 19:19 plantando dois tipos diferentes de vegetais no mesmo campo. Sua esposa também viola Levíticos 19:19 porque usa roupas feitas de dois tipos diferentes de tecido (algodão e poliéster). Ele também tende a xingar e blasfemar muito. É realmente necessário que eu chame toda a cidade para apedrejá-los (Levíticos 24:10-16)? Nós não poderíamos simplesmente queimá-los em uma cerimônia privada, como deve ser feito com as pessoas que mantêm relações sexuais com seus sogros (Levíticos 20:14)?

Eu sei que você estudou essas coisas a fundo, então estou confiante que possa ajudar. Obrigado novamente por nos lembrar que a palavra de Deus é eterna e imutável. Seu discípulo e fã ardoroso.?

quinta-feira, 11 de fevereiro de 2010

Então amo como resposta!


“Estou sendo alegre neste instante, por isso me recuso a ser vencida. Então amo como resposta”
Clarice Lispector

segunda-feira, 8 de fevereiro de 2010

quarta-feira, 20 de janeiro de 2010

Beijos pelos direitos humanos e para mudar o Brasil



Um ‘beijaço’ (Kiss in) acontecerá dia 07 de fevereiro na Avenida Paulista, esquina com Rua Augusta, às 17 horas na cidade de São Paulo.
Trata-se de um ato público, organizado por tuiteiros que usam o ciberativismo como ferramenta de mudança social. Dele, participam mulheres e homens; homo, hétero e bissexuais, travestis e transexuais. Pessoas preocupadas em defender medidas históricas contempladas no 3º Plano de Direitos Humanos, apresentado pela Secretária Nacional de Direitos Humanos do Governo Federal. Dentre estes direitos estão: a união civil entre pessoas do mesmo sexo, a criminalização da homofobia, a legalização do aborto e a adoção homoparental. Estas propostas foram duramente atacadas, sobretudo por setores da imprensa e por lideranças religiosas católicas (CNBB). Em defesa do PNDH3, os participantes do Beijaço querem, por meio de sua afetividade, vir a público expressar seu comprometimento e apoio a implementação destas políticas públicas, e ainda expressar seu repúdio ao ataque vazio e fanático do qual o plano está sendo vítima. Visto que a laicidade do Estado é garantida em constituição, não há motivo justo que barre a aprovação desse projeto, a não ser o ranço reacionário que atravanca sua aprovação. O 3º Plano Nacional de Direitos Humanos foi amplamente discutido na Conferência Nacional de Direitos Humanos em 2008. Ao ser divulgado, entretanto, em dezembro do ano passado, passou a ser criticado e distorcido por setores da sociedade brasileira que querem que sejam públicos os seus interesses privados. Entre estes setores está a direita partidária, a imprensa conservadora e setores reacionários religiosos. O PNDH3 toca em questões fundamentais para a sociedade brasileira, e busca corrigir distorções graves relativas aos direitos do cidadão brasileiro. As ações propostas pelo Plano colocariam o Brasil lado a lado com países que há tempos respeitam o indivíduo e sua dignidade. É por isso que, visando justiça, liberdade e igualdade ele recomenda: a descriminalização e a legalização do aborto, bem como sua realização na rede pública de saúde o apoio a uma legislação que garanta igualdade jurídica para os cidadãos LGBT, como a lei que reconhece a união civil entre pessoas do mesmo sexo, recomenda que se assegure um marco jurídico na questão dos conflitos agrários e, por fim, recomenda a instituição de uma comissão para investigar os crimes de tortura perpetrados pelo exército durante a ditadura militar. O plano também prevê o cumprimento da Constituição quanto ao caráter laico do Estado brasileiro e pede a retirada de ícones religiosos de instituições públicas, para preservar os valores da igualdade na diversidade, alteridade e a valorização da pluralidade. Setores da sociedade brasileira que habitualmente escondem seu conservadorismo em uma retórica politicamente correta foram finalmente evidenciados por seu caráter retrógrado, anti-libertário e preconceituoso. Por isso, convocamos a todos que, tão indignados como nós com a perseguição ao PNDH3, querem se manifestar de forma pacífica, bem humorada e afetuosa, a comparecer à esquina da Avenida Paulista com a Rua Augusta, espaço tão diverso da cidade de São Paulo, no dia 7 de fevereiro, domingo, às 17 horas, para promover um beijaço em favor da liberdade e do respeito a todas as formas de amor e a livre escolha. A ideia é mostrar, com muita alegria, que as pessoas são diferentes umas das outras, nascem, vivem, se beijam, amam, se relacionam com quem bem entendem, e independente de um ou outro grupo que torce o nariz, sua vida vai continuar acontecendo no anonimato de suas casas. Não adiante um padre, um jornalista ou um senador achar que vai impedir os gays de constituir família, as mulheres de dispor de suas vidas ou o mundo de girar. Isso acontece, e o PNDH, as militâncias e lutas sociais servem para reconhecer essa existência e garantir que o Estado não negligencie nenhum cidadão ou lhe tire o direito à dignidade.

Organização:

@souminha | @Guttto | @mariana_parra | @RadomileCarol | @djalepeixoto | @ticamoreno | @umberto_neto | @alineando | @cissablond | @aarles

Código HTML do selo do Beijaço em Defesa do PNDH III: http://mnpv.wordpress.com/codigo-html-do-selo-do-beijaco-em-defesa-do-pndh-iii/


Mais matérias sobre o evento:

Revista Fórum: http://www.revistaforum.com.br/sitefinal/NoticiasIntegra.asp?id_artigo=7967

Mix Brasil: http://mixbrasil.uol.com.br/pride/ativismo/sao-paulo-tera-beijaco-gay-a-favor-do-plano-dos-direitos-humanos.html

Portal Dolado: http://www.dolado.com.br/noticias/beijaco-pelos-direitos-humanos.html


segunda-feira, 11 de janeiro de 2010

Alain Hobé, Étoiles ennemies

Alain Hobé, Étoiles ennemies, L'Arachnoïde, 140 p.

Un homme, une femme, la nuit. Il la quitte sans plus ni moins de raison qu'il n'en faut pour disparaitre. Il part et pourtant ne part pas. Sur le point de se perdre alors qu'à peine la porte se referme, il est dans ses atermoients porté à la stupeur. Il ne lui reste dans la nuit que la recherche entêtée d'un dénouement.
Le récit délité d'un départ pour rien, celui d'un individu au prise avec un monde sans conquête à venir.

Dans " Étoiles ennemies ", premier livre très épuré, Alain Hobé projette le lecteur au coeur de l'abîme impersonnel et statique d'une séparation amoureuse.

Tout commence de façon syncopée et minimale avec un énoncé-couperet dont l'apparente clôture du sens déconcerte, voire interdit : " Nous ne sommes pas au monde. " Ce trognon de parole recense le défaut d'un être au monde, à l'Autre, qu'un impossible à dire condamne au silence vespéral. Puis le récit bascule sans coup férir du " nous " vers un " il " abscons car inassignable. Cet " il " n'est autre qu'un homme à l'identité non définie, mortifié par la honte, qui fuit l'espace par trop confiné et dilatoire de l'étreinte corporelle. Hors le monde et le temps, il sombre dans l'après-coup vertigineux de la séparation, en laissant brusquement celle qu'il aime " nue d'une nudité d'habit qu'aucun corps n'occupe plus. "
Étoiles ennemies d'Alain Hobé (faisant suite à la publication de courts textes dans les revues Lignes et Moriturus) est une première oeuvre résolument marginale et sibylline. Tant par la dimension ouvertement allusive de son contenu que par la sobriété de son écriture déliée, neutre et lancinante. C'est un récit qui offre un découpage narratif quasi cinématographique. Une interminable séquence construite autour de l'obsédante réitération de deux plans qui ne peuvent pas se confondre et se clore. Deux plans discords mettant en scène, d'un côté, le corps d'une femme tapie dans l'obscurité d'une chambre désertée ; de l'autre, le désoeuvrement d'un homme saisi dans le mouvement précipité d'un impossible départ. Ainsi, l'écheveau narratif pérennise la précipitation infernale et crispée d'un homme suspendu qui " ne part pas, ou part de tout son entêtement autant que sont toujours parties les pierres. De leur obstination de pierres, de pierres folles dans leur ruine immobile. "
Des bruits assourdissants, le claquement d'une porte, des froissements d'ailes ou le râle de la mer, accompagnent l'arrachement convulsif au corps de l'Autre de la jouissance. Comme si le vide de l'absence amplifiait ce chaos sonore pour conjurer l'intenable d'une parole sursitaire ou d'un cri réprimé. Un cri qui " ne passe pas l'espace de sa gorge malgré sa bouche ouverte. " Tronc " raidi dans un catimini d'errance ", l'homme fragile et nu, " dont le sexe offre à voir la pâleur de sa chair ", hésite encore à se retourner sur la voix plaintive et pétrifiante de l'aimée, à revenir au lieu même où les amants " ne veulent rien entendre et luttent dans la nuit jusqu'à la délivrance dans la fatigue et l'hébétude ". Proie arpentant l'exiguïté d'une cour enténébrée, il est un corps chu qui, progressivement, se disloque et s'invagine. Mort-né s'agrégeant à la " nuit qui désormais n'est plus la sienne lorsqu'il s'enfonce dans ce qui lui paraît être la nuit de leur séparation, la nuit de la mort qu'ils sont l'un pour l'autre. "
Au moyen d'un phrasé lapidaire et dépouillé qui n'est pas sans rappeler l'esthétique de Maurice Blanchot, Alain Hobé provoque une inquiétante étrangeté qui, loin de rebuter, ravit. D'une certaine manière, Étoiles ennemies figure et accomplit le geste de cet éternel recommencement séparateur qu'est l'écriture, tout en évoquant de façon oblique les malheurs inhérents aux velléités orphiques. " Elle " est une Eurydice sacrifiée que la morsure béante du sexe neutralise et que le verbe poétique absentera. Plus qu'Orphée, l'homme est d'abord ce " suborneur en fuite " qui, pareil à la silhouette du Cri d'Edward Munch, est dans l'en deçà du dicible. Puis il se transforme en " corps aveugle " et impersonnel qui se scinde en deux pour que, peut-être, puissent éclore ces mots qui " restent en lui, dans la lie des aveux refoulés ". Et pour que se profile, au-delà de la perte et du cri, la promesse d'un chant, le livre à venir.

Jérôme Goude - Le Matricule des anges

domingo, 3 de janeiro de 2010

O Mundo do Sexo


"Que forma abominável de suicídio! Não só eu me destruía e ao amor que me devorava, eu destruía tudo que encontrava pelo caminho, incluindo aquela que se agarrava desesperadamente a mim no sono. Eu tinha de aniquilar o mundo que fizera de mim sua vítima. Era como uma maníaco armado com um machado enferrujado (...)"

Henry Miller em O Mundo do sexo. Ed J Olympio, 2007.

quinta-feira, 31 de dezembro de 2009

O que é mediocridade?




Márcia Denser

O processo de banalização que atinge todas as atividades humanas – lazer, trabalho, estudo – promove simultaneamente a mediocrização do sujeito. Segundo um antigo dicionário, medíocre é "mediano, ordinário, insignificante, vulgar, sem mérito, aquele que está entre mau e insuficiente", definição correta mas imprecisa, mas alterando-se os dois últimos termos para “mau, porém conveniente”, o conceito se aguça. No geral, a mediocridade vem com o rótulo de humildade ou modéstia, produtos desonestíssimos mas que, infelizmente, indicam a medida da humanidade e atual pré-condição para a sobrevivência. Falando nisso, aplicando-se aqui a implacável lei darwiniana, a do “mais apto”, não sobraria ninguém na face da terra. Mas deixemos a arqueologia de lado e encaremos a coisa de frente – aliás, aquilo que um medíocre nunca faz. É sua marca registrada: no logo, baby.

A mediocridade é sempre gregária. É aquela face sem rosto desbaratinada no meio dum escritório, fábrica, supermercado, corporação, porque o medíocre só viceja em relação a alguém, de preferência seu superior imediato, que é sempre um medíocre de maior magnitude, digamos. Como são legião em nossa sociedade, os medíocres tornam ainda mais verdadeiro o ditado que vaticina: “Primeiros escolhem primeiros, mas Segundos escolhem Terceiros”.

Explica-se: um sujeito de primeira só pode cercar-se de gente tão boa ou melhor que ele próprio, logo não há porque temer a puxada de tapete. Bom, isso em tese. Já um sujeito de segunda, cuja incapacidade é supercompensada pelo mau caráter, ao atingir uma alta posição, fatalmente tomará as seguintes providências: 1) aplicará a máxima “dividir para governar”; 2) escolherá sempre aqueles chegados ao dedurismo, à puxassaquice pânica; ou ambos. Para ele, inteligência e cultura não só são artigos de somenos como atributos altamente execráveis. Um medíocre de grande envergadura tem uma capacidade ilimitada para torcer a verdade a ponto de transformá-la em mentira.

Sem contar que honestidade vira sinônimo de agressividade, sintoma de conduta patológica. Atitudes espontâneas como dizer o que pensa, assobiar, cantar, rir, chorar (mesmo que a mãe tenha morrido há dez minutos) são consideradas demonstrações de fraqueza, infantilidade e até loucura. Contudo, a mais temida de todas as hecatombes subalternas são as idéias criativas. O autor poderá ser tachado de subversivo e, em seguida, receber o bilhete azul. Por justa causa.

Medíocres são encontrados em todas as camadas sociais, etárias e signos do zodíaco. Nem Cristo os esqueceu. “Bem-vindos os pobres de espírito, deles será o reino dos céus”, aliás, devidamente corrigido por Jorge Luís Borges, bruxo de extremo bom senso, que conclui: “Já os pobres de espírito não vão para o Paraíso porque não o compreenderiam”.

quinta-feira, 24 de dezembro de 2009

Putas Asesinas


Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir. En el equivoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida.

Roberto Bolanõ, Putas asesinas IN: Putas asesinas.

terça-feira, 22 de dezembro de 2009

Alejandra Pizarnik



Naufragio inconcluso


Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas
de mis ojos, esta pequeña historia de amor que
se cierra como un abanico que abierto mostraba a la
bella alucinada: la más desnuda del bosque en el
silencio musical de los abrazos.



Te hablo

Estoy con pavura.
hame sobrevenido lo que más temía.
no estoy en dificultad:
estoy en no poder más.

No abandoné el vacío y el desierto.
vivo en peligro.

tu canto no me ayuda.
cada vez más tenazas,
más miedos,
más sombras negras.


Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.
Alejandra Pizarnik, El Infierno musicalcolor

Alejandra Pizarnik Buenos (36-72) foi uma escritora e poeta argentina.

Estudou filosofia e letras na Universidade de Buenos Aires e posteriormente pintura con Juan Batlle Planas.

Publicou oito livros de poemas:

  • La tierra más ajena (1955)
  • La última inocencia (1956)
  • Las aventuras perdidas (1958)
  • Árbol de Diana (1962)
  • Los trabajos y las noches (1965)
  • Extracción de la piedra de locura (1968)
  • El infierno musical (1971)
  • La Condesa Sangrienta (1966 y 1971)

sexta-feira, 4 de dezembro de 2009

Alguma coisa urgentemente

(Xul Solar)

Alguma coisa urgentemente

João Gilberto Noll


Os primeiros anos de vida suscitaram em mim o gosto da aventura. O meu pai dizia não saber bem o porquê da existência e vivia mudando de trabalho, de mulher e de cidade. A característica mais marcante do meu pai era a sua rotatividade. Dizia-se filósofo sem livros, com uma única fortuna: o pensamento. Eu, no começo, achava meu pai tão-só um homem amargurado por ter sido abandonado por minha mãe quando eu era de colo. Morávamos então no alto da Rua Ramiro Barcelos, em Porto Alegre, meu pai me levava a passear todas manhãs na Praça Júlio de Castilhos e me ensinava os nomes das árvores, eu não gostava de ficar só nos nomes, gostava de saber as características de cada vegetal, a região de origem. Ele me dizia que o mundo não era só aquelas plantas, era também as pessoas que passavam e as que ficavam e que cada um tem o seu drama. Eu lhe pedia colo. Ele me dava e assobiava uma canção medieval que afirmava ser a sua preferida. No colo dele eu balbuciava uns pensamentos perigosos:

— Quando é que você vai morrer?

— Não vou te deixar sozinho, filho!

Falava-me com o olhar visivelmente emocionado e contava que antes me ensinaria a ler e escrever. Ele fazia questão de esquecer que eu sabia de tudo o que se passava com ele. Pra que ler? — eu lhe perguntava. Pra descrever a forma desta árvore — respondia-me um pouco irritado com minha pergunta. Mas logo se apaziguava.

— Quando você aprender a ler vai possuir de alguma forma todas as coisas, inclusive você mesmo.

No final de 1969 meu pai foi preso no interior do Paraná. (Dizem que passava armas a um grupo não sei de que espécie.) Tinha na época uma casa de caça e pesca em Ponta Grossa e já não me levava a passear.

No dia em que ele foi preso, eu fui arrastado para fora da loja por uma vizinha de pele muito clara, que me disse que eu ficaria uns dias na casa dela, que o meu pai iria viajar. Não acreditei em nada mas me fiz de crédulo como convinha a uma criança. Pois o que aconteceria se eu lhe dissesse que tudo aquilo era mentira? Como lidar com uma criança que sabe?

Puseram-me num colégio interno no interior de São Paulo. O padre-diretor me olhou e afirmou que lá eu seria feliz.

— Eu não gosto daqui.

— Você vai se acostumar e até gostar.

Os colegas me ensinaram a jogar futebol, a me masturbar e a roubar a comida dos padres. Eu ficava de pau duro e mostrava aos colegas. Mostrava as maçãs e os doces do roubo. Contava do meu pai. Um deles me odiava. O meu pai foi assassinado, me dizia ele com ódio nos olhos. O meu pai era bandido, ele contava espumando o coração.

Eu me calava. Pois se referir ao meu pai presumia um conhecimento que eu não tinha. Uma carta chegou dele. Mas o padre-diretor não me deixou lê-la, chamou-me no seu gabinete e contou que o meu pai ia bem.

— Ele vai bem.

Eu agradeci como normalmente fazia em qualquer contato com o padre-diretor e saí dizendo no mais silencioso de mim:

— Ele vai bem.

O menino que me odiava aproximou-se e falou que o pai dele tinha levado dezessete tiros.

Nas aulas de religião o padre Amâncio nos ensinava a rezar o terço e a repetir jaculatórias.

— Salve Maria! — ele exclamava a cada início de aula.

— Salve Maria! — os meninos respondiam em uníssono.

Quando cresci meu pai veio me buscar e ele estava sem um braço. O padre-diretor me perguntou:

— Você quer ir?

Olhei para meu pai e disse que eu já sabia ler e escrever.

— Então você saberá de tudo um dia — ele falou.

O menino que me odiava ficou na porta do colégio quando da nossa partida. Ele estava com o seu uniforme bem lavado e passado.

Na estrada para São Paulo paramos num restaurante. Eu pedi um conhaque e meu pai não se espantou. Lia um jornal.

Em São Paulo fomos para um quarto de pensão onde não recebíamos visitas.

— Vamos para o Rio — ele me comunicou sentado na cama e com o braço que lhe restava sobre as pernas.

No Rio fomos para um apartamento na Avenida Atlântica. De amigos , ele comentou. Mas embora o apartamento fosse bem mobiliado, ele vivia vazio.

— Eu quero saber — eu disse para o meu pai.

— Pode ser perigoso — ele respondeu.

E desliguei a televisão como se pronto para ouvir. Ele disse não. Ainda é cedo. E eu já tinha perdido a capacidade de chorar.

Eu procurei esquecer. Meu pai me pôs num colégio em Copacabana e comecei a crescer como tantos adolescentes do Rio. Comia a empregada do Alfredinho, um amigo do colégio, e, na praia, precisava sentar às vezes rapidamente porque era comum ficar de pau duro à passagem de alguém. Fingia então que observava o mar, a performance de algum surfista.

Não gostava de constatar o quanto me atormentavam algumas coisas. Até meu pai desaparecer novamente. Fiquei sozinho no apartamento da Avenida Atlântica sem que ninguém tomasse conhecimento. E eu já tinha me acostumado com o mistério daquele apartamento. Já não queria saber a quem pertencia, porque vivia vazio. O segredo alimentava o meu silêncio. E eu precisava desse silêncio para continuar ali. Ah, me esqueci de dizer que meu pai tinha deixado algum dinheiro no cofre. Esse dinheiro foi o suficiente para sete meses. Gastava pouco e procurava não pensar no que aconteceria quando ele acabasse. Sabia que estava sozinho, com o único dinheiro acabando, mas era preciso preservar aquele ar folgado dos garotos da minha idade, falsificar a assinatura do meu pai sem remorsos a cada exigência do colégio.

Eu não dava bola para a limpeza do apartamento. Ele estava bem sujo. Mas eu ficava tão pouco em casa que não dava importância à sujeira, aos lençóis encardidos. Tinha bons amigos no colégio, duas ou três amigas que me deixavam a mão livre para passá-la onde eu bem entendesse.

Mas o dinheiro tinha acabado e eu estava caminhando pela Avenida Nossa Senhora de Copacabana tarde da noite, quando notei um grupo de garotões parados na esquina da Barão de Ipanema, encostados num carro e enrolando um baseado. Quando passei, eles me ofereceram. Um tapinha? Eu aceitei. Um deles me disse olha ali, não perde essa, cara! Olhei para onde ele tinha apontado e vi um Mercedes parado na esquina com um homem de uns trinta anos dentro. Vai lá, eles me empurraram. E eu fui.

— Quer entrar? — o homem me disse.

Eu manjei tudo e pensei que estava sem dinheiro.

— Trezentas pratas — falei.

Ele abriu a porta e disse entra, o carro subiu a Niemeyer, não havia ninguém no morro em que o homem parou. Uma fita tocava acho que uma música clássica e o homem me disse que era de São Paulo. Me ofereceu cigarro, chiclete e começou a tirar a minha roupa. Eu pedi antes o dinheiro. Ele me deu as três notas de cem abertas, novinhas. E eu nu e o homem começando a pegar em mim, me mordia de ficar marca, quase me tira um pedaço da boca. Eu tinha um bom físico e isso excitava ele, deixava o homem louco. A fita tinha terminado e só se ouvia um grilo.

— Vamos — disse o homem ligando o carro.

Eu tinha gozado e precisei me limpar com a sunga.

No dia seguinte meu pai voltou, apareceu na porta muito magro, sem dois dentes. Resolvi contar:

— Eu ontem me prostituí, fui com um homem em troca de trezentas pratas.

Meu pai me olhou sem surpresas e disse que eu procurasse fazer outra história da minha vida. Ele então sentou-se e foi incisivo:

— Eu vim para morrer. A minha morte vai ser um pouco badalada pelos jornais, a polícia me odeia, há anos me procura. Vão te descobrir mas não dê uma única declaração, diga que não sabe de nada. O que e verdade.

— E se me torturarem? — perguntei.

— Você é menor e eles estão precisando evitar escândalos.

Eu fui para a janela pensando que ia chorar, mas só consegui ficar olhando o mar e sentir que precisava fazer alguma coisa urgentemente. Virei a cabeça e vi que meu pai dormia. Aliás, não foi bem isso o que pensei, pensei que ele já estivesse morto e fui correndo segurar o seu único pulso.

O pulso ainda tinha vida. Eu preciso fazer alguma coisa urgentemente, a minha cabeça martelava. É que eu não tinha gostado de ir com aquele homem na noite anterior, meu pai ia morrer e eu não tinha um puto centavo. De onde sairia a minha sobrevivência? Então pensei em denunciar meu pai para a polícia para ser recebido pelos jornais e ganhar casa e comida em algum orfanato, ou na casa de alguma família. Mas não, isso eu não fiz porque gostava do meu pai e não estava interessado em morar em orfanato ou com alguma família, e eu tinha pena do meu pai deitado ali no sofá, dormindo

de tão fraco. Mas precisava me comunicar com alguém, contar o que estava acontecendo. Mas quem?

Comecei a faltar às aulas e ficava andando pela praia, pensando o que fazer com meu pai que ficava em casa dormindo, feio e velho. E eu não tinha arranjado mais um puto centavo. Ainda bem que tinha um amigo vendedor daquelas carrocinhas da Geneal que me quebrava o galho com um cachorro-quente. Eu dizia bota bastante mostarda, esquenta bem esse pão, mete molho. Ele obedecia como se me quisesse bem. Mas eu não conseguia contar para ele o que estava acontecendo comigo. Eu apenas comentava com ele a bunda das mulheres ou alguma cicatriz numa barriga. É cesariana, ele ensinava. E eu fingia que nunca tinha ouvido falar em cesariana, e aguçava seu prazer de ensinar o que era cesariana. Um dia ele me perguntou:

— Você tem quantos irmãos?

Eu respondi sete.

— O teu pai manda brasa, hein?

Fiquei pensando no que responder, talvez fosse a ocasião de contar tudo pra ele, admitir que eu precisava de ajuda. Mas o que um vendedor da Geneal poderia fazer por mim senão contar para a polícia? Então me calei e fui embora.

Quando cheguei em casa entendi de vez que meu pai era um moribundo. Ele já não acordava, tinha certos espasmos, engrolava a língua e eu assistia. O apartamento nessa época tinha um cheiro ruim, de coisa estragada. Mas dessa vez eu não fiquei assistindo e procurei ajudar o velho. Levantei a cabeça dele, botei um travesseiro embaixo e tentei conversar com ele.

— O que você está sentindo? — perguntei.

— Já não sinto nada — ele respondeu com uma dificuldade que metia medo.

— Dói?

— Já não sinto dor nenhuma.

De vez em quando lhe trazia um cachorro-quente que meu amigo da Geneal me dava, mas meu pai repelia qualquer coisa e expulsava os pedaços de pão e salsicha para o canto da boca. Numa dessas ocasiões em que eu limpava os restos de pão e salsicha da sua boca com um pano de prato a campainha tocou. A campainha tocou. Fui abrir a porta com muito medo, com o pano de prato ainda na mão. Era o Alfredinho.

— A diretora quer saber por que você nunca mais apareceu no colégio — ele perguntou.

Falei pra ele entrar e disse que eu estava doente, com a garganta inflamada, mas que eu voltaria pro colégio no dia seguinte porque já estava quase bom. Alfredinho sentiu o cheiro ruim da casa, tenho certeza, mas fez questão de não demonstrar nada.

Quando ele sentou no sofá e que eu notei como o sofá estava puído e que Alfredinho sentava nele com certo cuidado, como se o sofá fosse despencar debaixo da bunda, mas ele disfarçava e fazia que não notava nada de anormal, nem a barata que descia a parede à direita, nem os ruídos do meu pai que às vezes se debatia e gemia no quarto ao lado. Eu sentei na poltrona e fiquei falando tudo que me vinha à cabeça para distraí-lo dos ruídos do meu pai, da barata na parede, do puído do sofá, da sujeira e do cheiro do apartamento, falei que nos dias da doença eu lia na cama o dia inteiro umas revistinhas de sacanagem, eram dinamarquesas as tais revistinhas, e sabe como é que eu consegui essas revistinhas?, roubei no escritório do meu pai, estavam escondidas na gaveta da mesa dele, não te mostro porque emprestei pra um amigo meu, um sacana que trabalha numa carrocinha da Geneal aqui na praia, ele mostrou pra um amigo dele que bateu uma punheta com a revistinha na mão, tem uma mulher com as pernas assim e a câmera pega a foto bem daqui, bem daqui cara, ó como os caras tiraram a foto da mulher, ela assim e a câmera pega bem desse ângulo aqui, não é de bater uma punheta mesmo?, a câmera pertinho assim e a mulher nua e com as pernas desse jeito, não tou mentindo não cara, você vai ver, um dia você vai ver, só que agora a revistinha não tá comigo, por isso que eu digo que ficar doente de vez em quando é uma boa, eu o dia inteiro deitado na cama lendo revistinha de sacanagem, sem ninguém pra me aporrinhar com aula e trabalho de grupo, só eu e as minhas revistinhas, você precisava ver, cara, você também ia curtir ficar doente nessa de revistinha de sacanagem, ninguém pra me encher o saco, ninguém cara, ninguém.

Aí eu parei de falar e o Alfredinho me olhava como se eu estivesse falando coisas que assustassem ele, ficou me olhando com uma cara de babaca, meio assim desconfiado, e nem sei bem o que passou pela cabeça dele quando meu pai lá no quarto me chamou, era a primeira vez que meu pai me chamava pelo nome, eu mesmo levei um susto de ouvir meu pai me chamar pelo meu nome, e me levantei meio apavorado porque não queria que ninguém soubesse do meu pai, do meu segredo, da minha vida, eu queria que o Alfredinho fosse embora e que não voltasse nunca mais, então eu me levantei e disse que tinha que fazer uns negócios, e ele foi caminhando de costas em direção à porta, como se estivesse com medo de mim, e eu dizendo que amanhã eu vou aparecer no colégio, pode dizer pra diretora que amanhã eu converso com ela, e o meu pai me chamou de novo com sua voz de agonizante, o meu pai me chamava pela primeira vez pelo meu nome, e eu disse tchau até amanhã, e o Alfredinho disse tchau até amanhã, e eu continuava com o pano de prato na mão e fechei a porta bem ligeiro porque não agüentava mais o Alfredinho ali na minha frente não dizendo nem uma palavra, e fui correndo pro quarto e vi que o meu pai estava com os olhos duros olhando pra mim, e eu fiquei parado na porta do quarto pensando que eu precisava fazer alguma coisa urgentemente.


João Gilberto Noll nasceu em 1946 na cidade de Porto Alegre (RS). Em 1969, após ter abandonado o Curso de Letras na Universidade Federal do Rio Grande do Sul, muda-se para o Rio de Janeiro, onde começa a trabalhar como jornalista nos jornais “Última Hora” e “Folha de São Paulo. Em 1970, publica seu primeiro conto na antologia “Roda de Fogo”, organizada por Carlos Jorge Appel, de Porto Alegre. Transfere-se para São Paulo, indo trabalhar como revisor da Cia. Editora Nacional. Retorna ao Rio e à “Ultima Hora”, em 1971, onde escreve sobre teatro, literatura e música. No ano de 1974 volta aos estudos de Letras e, no ano seguinte, leciona no Curso de Comunicação na Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro. Em 1980, um ano após concluir o Curso de Letras, publica seu primeiro livro, “O cego e a dançarina”. Recebe os Prêmios “Revelação do Ano”, da Associação Paulista de Críticos de Arte, “Ficção do Ano”, do Instituto Nacional do Livro e o “Prêmio Jabuti”, da Câmara Brasileira do Livro.
Outros livros do autor:

1981 – “A fúria do corpo”
1985 – “Bandoleiros”
1986 – “Rastros de verão”
1989 – “Hotel Atlântico”
1991 – “O quieto animal da esquina”
1993 – “Harmada” (Prêmio Jaboti)
1996 – “A céu aberto” (Prêmio Jaboti)
1997 – “Contos e romances reunidos”
1999 – “Canoas e marolas”
2002 – “Berkeley em Bellagio"
2003 – “Mínimos múltiplos comuns”

Recebeu vários prêmios internacionais, teve livros lançados da Inglaterra, foi bolsista e professor convidado na Universidade de Berkeley – E.U.A.


O conto acima foi publicado em “Romances e Contos Reunidos”, Cia. das Letras – São Paulo, 1997, e foi selecionado por Italo Moriconi para figurar no livro “Os cem melhores contos brasileiros do século”, Editora Objetiva – Rio de Janeiro, 2000, pág. 416. Foi adaptado para o cinema sob o título "Nunca fomos tão felizes", direção de Murilo Salles, em 1983.